Power Point contribuye al descalabro general de la reflexión. Así concluye Edward Tufte su diatriba contra este ubicuo ingenio. Pobreza de palabras y conceptos, gráficos que simplifican demasiado los matices de la información, trillones de diapositivas que año a año bombardean a un público que va a ver , precisamente, una conferencia “con Power Point”. Una incalculable profusión de datos inexactos, muchos de ellos falsos, se vierten a personas ávidas y acríticas.
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